lunes, 3 de abril de 2017

viernes, 24 de marzo de 2017

BESAMANOS SOLIDARIO A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD

El próximo Sábado 25 y Domingo 26 de Marzo tendrá lugar el Besamanos Solidario  con el fin de colaborar económicamente con la organización Obras Misionales Pontificias - Infancia Misionera (DELEGACIÓN DIOCESANA DE MISIONES DE ASTURIAS).


Por eso, se situará a los pies de la Virgen de la Soledad una hucha donde cada Hermano Cofrade o simpatizante podrá depositar un donativo.



Sábado 25 de Marzo
Misa de 19:30h con la participación de la Coral Amigos de Sabugo

Domingo 26 de Marzo

Misas de 11, 12, 13 y 19 horas

lunes, 13 de marzo de 2017

XI FESTIVAL CANCION MISIONERA

                
Queridos amigos:
                  Como viene siendo habitual cada año, la delegación de Misiones y el grupo de misiones de Gijón , quiere invitaros y animaros a participar activamente en este festival misionero. El acto tendrá lugar el sábado 22 de Abril de 2017 en el Colegio Santa Teresa de Jesús C/ Enrique de Ossó 53 en el Naranco-  OVIEDO
Todas las parroquias, colegios y grupos que queráis participar podrán inscribirse a través de
Delegación de Misiones 985204277 – misiones@iglesiadeasturias.org .
Martina –686592361 - pazgongo@hotmail.com ,
D. Pedro (Delegado )- 650696989
Fecha límite de inscripciones 6 de Abril. Para lo cual es necesario: un listado de participantes, una copia de la letra de la canción y una grabación en formato digital.
Para elaborar la letra y música es importante tener en cuenta el lema: “ SIGUEME”
La delegación pretende hacer hincapié no solo en la expresión artística sino en la confección de letras que expresen la acción misionera de los niños y jóvenes, además queremos transmitir a través de la música nuestro deseo de ser misioneros en el mundo.
Queremos compartir con vosotros este día donde tendremos  canciones, juegos y también un momento de oración pero sobre todo mucha alegría y mucha marcha.
Este día haremos una colecta entre los participantes como otros años , para algún proyecto relacionado con la misión, ese mismo día os lo presentamos ya que estamos estudiando cual seria el mas indicado. Os esperamos para compartir, siendo generosos y pasarlo bien.
No olvidéis que lo importante es participar.
Animo.
                                    

martes, 31 de enero de 2017

Entrevista a Anastasio Gil, director de las Obras Misionales Pontificias

PUBLICADO EN " ESTA HORA " -ARZOBISPADO DE OVIEDO



Anastasio copia
Entrevista a Anastasio Gil, director de las Obras Misionales Pontificias
Segoviano de nacimiento, está vinculado desde el año 2001 a las OMP, una institución inserta dentro de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal española
España ha sido tradicionalmente uno de los primeros “exportadores” de misioneros. ¿Cuál es ahora la situación?Sí que es cierto que es de los países que más coopera en cuanto a envío de misioneros y misioneras. El hecho de que en este momento haya cerca de 13.000 hombres y mujeres españoles al servicio de la Iglesia universal desde los lugares más recónditos de la tierra es el mayor motivo de gratitud hacia Dios y hacia ellos. También España es muy generosa en la cooperación económica, que la OMP en España está canalizando con una transparencia absoluta, a disposición del Santo Padre.
La labor misionera es, quizá, una de las más sencillas de comunicar.Se dice socialmente que los misioneros están muy bien considerados –es verdad porque es un servicio extraordinario– pero es que es la fuente de la esperanza,  en ellos vemos la universalidad de la Iglesia. Pongo un ejemplo, si yo voy a un pueblo de Asturias, el sacerdote ve que aquel pueblo está disminuyendo, que no hay bautizos, etc. puede deprimirse. Pero si ese sacerdote tiene espíritu universal, descubre que lo que está haciendo es un servicio a la Iglesia y a la humanidad, y que los frutos a lo mejor se están produciendo en Zimbawe o Nueva Zelanda. Es una cosa para dar gracias a Dios saber que el Evangelio está llegando a muchos corazones.
Las OMP han avanzado especialmente en el ámbito de la comunicación, situándose a la vanguardia en el uso de Redes Sociales y otros canales.Hasta hace unos años OMP trataba de poner al servicio de las diócesis los materiales y las herramientas necesarias con motivo de las campañas, para atender a nuestras comunidades cristianas. Nos hemos dado cuenta de que, manteniendo eso, tenemos que salir a la calle y mostrar a la gente que la Iglesia y los misioneros están sirviendo a la humanidad. Tenemos un tesoro en las manos que tenemos que mostrar a toda la sociedad, sacar adelante la grandeza de estas personas, los misioneros, que están gastando su vida sirviendo a los más pobres, excluidos, abandonados.
Especialmente llamativa y novedosa fue la elección de la periodista Pilar Rahola como pregonera del DOMUND este pasado año.Llevamos 5 años llevando a cabo esta iniciativa, ya estamos preparando la sexta, que será, lo cuento como primicia, en Santiago de Compostela. No excluimos a nadie. No preguntamos a una persona si creo o no cree, si se compromete o no se compromete. Me llamó la atención aquel artículo que escribió en La Vanguardia, mostrando la heroicidad de los dos misioneros de San Juan de Dios que habían perdido la vida por el ébola. Para mí aquello fue un punto de inflexión.
¿Se reconoce la labor del misionero, a su vuelta?Pues a pesar de todo ese halo de veneración y admiración hacia los misioneros, sin embargo hay que decir que no tienen cobertura social o sanitaria. Cuando salen a la misión no están dados de alta en la seguridad social, porque son voluntarios, no cooperantes. Llevamos luchando mucho por este tema porque hay un vacío legal. Recientemente acaba de salir la ley de voluntariado que tal vez nos pueda ayudar.
Usted, que habrá conocido a miles de misioneros, ¿qué es lo que destacaría de todos ellos?La virtud de la paciencia. Nosotros estamos urgidos por la inmediatez, pero un misionero tiene la paciencia de Dios. 

viernes, 27 de enero de 2017

Ciudad de Guatemala, 23 de enero de 2017



«SAL DE TU TIERRA» (Gen 12, 1)

Sal de tu tierra otra vez, aunque tengas 67 años. Sí, otra vez. No es la primera vez que me toca salir y ponerme en camino. Unas veces de España a la misión, y otras veces de la misión a España ─que no deja de ser otra misión más donde el Señor te envía─. Y siempre que te pones en camino, tienes algo que dejar y alguien que amas a quien tienes que sacrificar ─como Abrahán─, lo mismo en tu tierra, de donde eres nacido y criado, como allá, en cualquier lugar donde el Señor te manda que
vayas.
Los misioneros nos encariñamos tanto de la gente, que, en cualquier lugar donde nos encontremos, se nos parte el corazón cuando, una vez más, nos toca partir a un nuevo destino, sobre todo cuando a veces no sabes ni a dónde vas en concreto ni qué es lo que los superiores o responsables quieren que hagas. Sales dejando tu corazón en vilo, porque has amado mucho, y te pones en camino porque sabes que otros también te necesitan para que les anuncies el Evangelio de Jesús, como tú también necesitas de ellos para que este anuncio lo pongas en práctica.
Bien, pues llegó la hora de salir otra vez de mi tierra. Esta vez para ir a Guatemala, donde ya había estado hace veinte años. Al aeropuerto me acompañan los padres Florentino y Lorenzo. Durante estos seis años en España he viajado tantas veces en autobús, en tren y en avión, que parece que todavía sigo aquí, sin apenas darme cuenta de la realidad que estoy viviendo: que me estoy yendo de verdad de España. Sólo cuando siento el cansancio de pasar varias horas sentado en el avión y siento también el aburrimiento de no estar haciendo nada, en un hiperactivo como yo, es cuando caigo en la cuenta de que ya no estoy en España y que una nueva aventura misionera comienza para mí.
Llego a la Ciudad de Guatemala y allí me está esperando el P. Vicente Clemente, muy conocido por muchos amigos nuestros, bienhechores de las misiones. Salí de la casa de los Misioneros Combonianos de Madrid con 3 grados bajo cero (eran las 9 de la mañana), bien abrigadito, y llego a Guatemala con 25 grados. Todos estamos ya sudando dentro del avión, y sobre todo en el aeropuerto, del cambio tan brusco. Son las 16: 30 del jueves día 19 de enero de 2017.
El sábado estuve en la ordenación episcopal de un misionero dominico español que yo conocía mucho de los años anteriores que pasé en Guatemala. Todo el mundo le conoce cariñosamente como el «P. Papito», hasta los mismos obispos. Conmigo concelebran también los padres españoles Vicente Clemente y Ramón Pascual. Unos cantos son amenizados por un coro maya, con su típico repertorio indígena y al son de marimbas, y otros cantos, también preciosos, me recuerda la música de Lourdes y de Taizé. Una liturgia musical, pues, encantadora.
El Domingo por la mañana celebro mi primera Eucaristía con pueblo en una capilla moderna y muy grande. «¿Y se llena la iglesia? ─pregunto al laico responsable de Liturgia─». «Sí, padre ─me responde─, y también en las otras tres Misas». Que haya otras tres Misas en una iglesia que ni siquiera es parroquia y que en las tres se llene es algo que me asombra. Como asombroso es también que en esta primera Misa que estoy presidiendo me acompañen 12 servidores, todos adultos ─hombres y mujeres─ menos tres niños, y todos tienen su ministerio propio a realizar. El responsable me dice que el equipo litúrgico está formado por 28 servidores, sin contar los niños. Veo mucha gente joven en la iglesia, pero, cosa extraña, pocos niños. La Eucaristía dura una hora y cuarto ─lo normal aquí, me dicen─. Al terminar, el responsable me avisa para que vaya al fondo del templo para despedir a la gente, pero la gente lo que hace es darme una calurosa bienvenida, de tal manera que, con tanto joven y con tanta sonrisa en gente tan sencilla, se me parte el corazón. ¡Estoy en Guatemala! Y a Dios le doy las gracias por ello.

P. Damián Bruyel Pérez
Misionero Comboniano